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“Para mí ya está atardeciendo y sé casi con certeza que voy a durar poco ya; por tanto tengo que decir a Cristo, que pasa por la vida de todo hombre disfrazado de pasajero y haciéndose el apurado, como los discípulos de Emmaús: “Quédate conmigo, Señor, porque ya anochece”.”
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Pasaje de: Castellani, Leonardo. “Psicología Humana.”

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jueves, septiembre 15, 2011

Adiós Sol, hola Noche - Goodbye Sun, hello Night




Unas frases de Eduardo Galeano, de su libro "Días y noches de amor y de guerra"

- El crimen de la esperanza, ¿no es peor que el crimen de las personas?

- La censura triunfa de verdad cuando cada ciudadano se convierte en el
  implacable censor de sus propios  actos y palabras.

- No es necesario saber leer y escribir para escuchar la radio a transistores o
  mirar la televisión y recibir el cotidiano mensaje que enseña a aceptar el
  dominio del más fuerte y a confundir la personalidad con un  automóvil, la
  dignidad con un cigarrillo y la felicidad con una salchicha.


miércoles, abril 06, 2011

Triste - Sad







El hambre desayuna miedo. 
El miedo al silencio aturde las calles. 
El miedo amenaza: Si usted ama, tendrá sida. Si fuma, tendrá cáncer. Si respira, tendrá contaminación. Si bebe, tendrá accidentes. Si come, tendrá colesterol. Si habla, tendrá desempleo. Si camina, tendrá violencia. Si piensa, tendrá angustia. Si duda, tendrá locura. Si siente, tendrá soledad.


Fragmento titulado "Ventana sobre el miedo" del libro "Las palabras andantes" de Eduardo Galeano.

domingo, abril 03, 2011

Amor a la distancia - Distant love




Ella está en el horizonte. 
Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. 
Camino diez pasos y el horizonte se mueve diez pasos más allá. 
Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. 
¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.


Fragmento titulado "Ventana sobre la utopía" del libro "Las palabras andantes" de  Eduardo Galeano, donde el autor dice que esas palabras pertenecen a Fernando Birri.

lunes, marzo 28, 2011

Pluma de pájaro desconocido - Unknown-bird feather




Historia de la sombra 

El primer sabor que recuerda fue una zanahoria. El primer olor, un limón cortado por la mitad. Recuerda que lloró cuando descubrió la distancia. Y recuerda que una mañana ocurrió el descubrimiento de la sombra. Aquella mañana, él vio lo que hasta entonces había mirado sin ver: pegada a sus pies, yacía la sombra, más larga que su cuerpo. 
Caminó, corrió. A donde él iba, fuera donde fuera, la perseguidora sombra iba con él. Quiso sacársela de encima. Quiso pisarla, patearla, golpearla; pero la sombra, más rápida que sus piernas y sus brazos, lo esquivaba siempre. Quiso saltar sobre ella; pero ella se adelantó. Volviéndose bruscamente, se la sacó de adelante; pero ella reapareció por detrás. Se pegó contra el tronco de un árbol, se acurrucó contra la pared, se metió detrás de la puerta. Donde él se perdía, la sombra lo encontraba. 
Por fin, consiguió desprenderse. Pegó un brinco, se echó en la hamaca y se separó de la sombra. Ella se quedó debajo de la red, esperándolo. 
Después supo que las nubes, la noche y el mediodía suprimen a la sombra. Y supo que la sombra siempre vuelve, traída por el sol, como un anillo en busca del dedo o un abrigo viajando hacia el cuerpo. Y se acostumbró. 
Cuando él creció, con él creció su sombra. Y él tuvo miedo de quedarse sin ella. Y pasó el tiempo. Y ahora, cuando se está achicando, al cabo de los días de su vida, tiene pena de morirse y dejarla sin él.

Fragmento de "Las palabras andantes" de Eduardo Galeano

martes, marzo 15, 2011

Profundo - Deep



El hijo de Pilar y Daniel Weinberg fue bautizado en la costanera. 
Y en el bautismo le enseñaron lo sagrado. 
Recibió una caracola: —Para que aprendas a amar el agua. 
Abrieron la jaula de un pájaro preso: —Para que aprendas a amar el aire. 
Le dieron una flor de malvón: —Para que aprendas a amar la tierra. 
Y también le dieron una botellita cerrada: —No la abras nunca, nunca. 
Para que aprendas a amar el misterio.

De "Las palabras andantes" de Eduardo Galeano

sábado, marzo 12, 2011

Ángulos sagrados - Sacred angles




Había vendido su alma a Dios. 
A cambio de la vida eterna, se había condenado a hacer el bien.

Eduardo Galeano - "Las palabras andantes"