EL VASO DE WHISKY
Yo también, amigo, estuve zambullido en ese vaso
persiguiendo los fantasmas retorcidos en el fondo,
hundiendo mis quimeras en gotas de falso dorado
hipnotizado en el espejo de una pantalla chata.
Yo también nadé entre tanta hipocresía on the rocks
ahogándome sin remedio en mis propios vómitos de rabia,
cruzando los dedos para que la negra dama me llevara
antes de terminar desencajado, deshilachado, roto.
Pero al final, en medio de tantas y tantas zambullidas,
pude emerger un día atado como náufrago a la esperanza,
y montado en Rocinante, o en Babieca, saltar la valla negra
galopando sin parar por los campos de la vida nueva.
Atrás quedaron olvidados para siempre los restos del naufragio:
desesperación, ignorancia de mí mismo, suficiencia hueca,
remontando nuevamente la cuesta hacia la utopía,
volando para siempre sobre el vaso de whisky, lleno pero vacío.
Carlos V. Gutiérrez (Uruguay)