Enséñame a querer
pero no como clavel
social y risueño.
Enséñame a querer
pero no como alelí
solitario y callado.
Enséñame a querer
pero no como margarita
simple y amable.
Enséñame a querer
pero no como pensamiento
tímido y quieto.
Enséñame a querer
pero no como petunia
saltarina y gritona.
Enséñame a querer
pero no como orquídea
vanidosa y fría.
Enséñame a querer
pero no como tulipán
cambiante y altanero.
Enséñame a querer
pero no como lirio
lánguido y triste.
Enséñame a querer
como la rosa en fuego
apasionada y ardiente
de pétalos abrazantes
cálidos y amorosos.
Enséñame a querer
como la rosa brillante
envolvente y caliente
de perfume sensual
excitante y erótico.
Enséñame a querer
como la rosa roja...
Manuel Ameneiros - México, mayo 2013