En todo se encuentra belleza. La cuestión es verla, encontrarla. Espacio para lo cotidiano, fotografía, literatura, algo de música, para disfrutarlo despacio. BLOGITUM, ERGO SUM.
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“Para mí ya está atardeciendo y sé casi con certeza que voy a durar poco ya; por tanto tengo que decir a Cristo, que pasa por la vida de todo hombre disfrazado de pasajero y haciéndose el apurado, como los discípulos de Emmaús: “Quédate conmigo, Señor, porque ya anochece”.”
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Pasaje de: Castellani, Leonardo. “Psicología Humana.”
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jueves, agosto 21, 2014
martes, agosto 19, 2014
martes, junio 03, 2014
lunes, mayo 12, 2014
lunes, abril 14, 2014
martes, abril 08, 2014
viernes, febrero 28, 2014
sábado, septiembre 07, 2013
jueves, julio 04, 2013
Welcome to the present future!
Sí. El ambiente mediático de hoy, donde lo fatuo, lo estúpido, lo vano e intrascendente es destacado y lo importante se minimiza, es muy destructivo para la sociedad.
Comenzando con los tuits de los presidentes, como es la moda actual. Antes te decían o te parecía que algún presidente, político, actor o actriz era un poco estúpido; pero ahora ellos se encargan de exhibírtelo, y todos tan tranquilos, como Pancho por su casa. El mundo y su famoso "tejido social", con sus costumbres y particulares morales se está rasgando. Se está desacralizando todo, como bien dijo mi amigo Julio Antonio Corigliano, poeta y filósofo. Está todo revuelto en el mismo maloliente e inmundo lodo mediático: la violencia, la destrucción familiar, la desesperanza, el robo, la pérdida de rumbo de la juventud, el desconsuelo de los viejos, la corrupción, la necesidad de un momento de fama (aunque sea de papel crepé), la falta de respetos (propios y ajenos), los miedos, la hipocresía, el ensalzamiento de lo material, la destrucción metódica de las verdades esenciales para transformarlas en show, en farsa. En fin, el reinado de "big brother" donde puedes participar en las vidas aventuradas de ficción, asépticas y seguras de los otros a través de la pantalla chica, que señorea en cada casa, cómodamente despachurrado en el sofá, con tu bolsa de papas fritas y lata de cerveza en mano. La suma de valores completamente trastocada. Lo que era bueno ahora es malo y viceversa. Y así vamos, con el rumbo cada vez más errático, tal vez ya perdido para siempre.
En fin. Welcome to the present future!
lunes, julio 01, 2013
Apuestas vitales - Life Bets
Apuestas
¿Cuándo 2+2 es 3? ¿Cuándo
es 5?
A veces obtenemos más,
otras menos.
Los sumandos en juego
siempre son tangibles,
lo que invertimos es
claro,
es lo que tenemos sobre la
mesa.
Los resultados son
impredecibles,
por más seguros que
estemos.
Y al final, siempre nos
espera el cero…
Manuel Ameneiros – México,
Agosto 2011
viernes, junio 21, 2013
Lunch Time - La hora del almuerzo
Bienaventurados los jodidos porque de ellos es el reino de la tierra.
...al final, todos vamos a parar al hoyo o al fuego...
así que, non me ne frega niente.
viernes, marzo 15, 2013
martes, febrero 05, 2013
jueves, noviembre 22, 2012
miércoles, noviembre 21, 2012
lunes, octubre 01, 2012
Cúpulas con cielo azul - Domes in a blue sky
Todavía estoy a tiempo
Estoy a tiempo aún
de encontrar aquel sueño
el de los viejos días
el de los años nuevos.
estoy a tiempo aún
de explorarme las dudas
de quemar la cizaña
y alcanzar las alturas.
Estoy a tiempo aún
de encenderme la mecha
explotando en estrellas
y dejar una estela.
Estoy a tiempo aún
de agigantar mi mano
de mirarte a los ojos
y decir que te amo.
Estoy a tiempo aún
de sorber el minuto
y dejar que descienda
por mis venas el mundo.
Estoy a tiempo aún
en este mundo inerte
de llenarlo de esencia
y derrotar la muerte.
Carlos V. Gutiérrez (Uruguay)
de su libro "Caleidoscopio" de la editorial Botella Al Mar.
miércoles, septiembre 12, 2012
sábado, agosto 25, 2012
Fuera de alcance - Out of reach
(Note: iPad photography)
Apenas caída la noche, en aquella casa comenzaba la danza de los fantasmas,
aquella de los que habían sido otrora sus habitantes.
Puertas que se golpeaban, martillazos, susurros, quejidos de amor o de rabia,
algún grito exasperado y el olor, ese olor inconfundible de los fantasmas.
Se asentaban en el sueño como moscardones impertinentes y no te abandonaban
hasta las primeras claridades del día.
Pero comencemos por dejar las cosas claras: la casa no era una casa clásica.
No tenía techos, ni ventanas, ni puertas, ni vestíbulos. Sólo sus ruidos.
Era una idea con forma de casa.
Me había acostumbrado a ella cada mañana, entre mate y mate
y hasta me contrariaba que a la alborada, desapareciera, como siempre sucedía.
Es triste vivir solo.
Quiero decir solamente atado a la realidad de los días que se nos van, uno tras otro,
como los peldaños de una escalera que alguna vez subimos y ahora bajamos.
Pero, ¿hay algo mejor que una idea que se nos prende como un abrojo
y nos ayuda a entibiar la soledad de las noches?
¡Pucha, si hasta da rabia despertarse!
Uno, por ejemplo en esa casa podía toparse con el inocente Platero y sus orejas,
o temblar como un niño con el profesor Moriarty,
o volver a pescar en el río con Huckleberry Finn.
Podía volver a ver a los mansos abuelos jugando a las bochas en el Parque Rodó,
a las abuelas con sus grandes anteojos siempre atentos, o sumergirse de lleno
en los mares sin fin de Sabatini o Verne.
Era una casa de grandes variedades, de reflejos sin tiempo y de sabores sin fin.
Por eso, hoy, cuando veo que se agitan tantos fantasmas en la vida de la gente común:
el fantasma banal del orgullo, el fantasma siniestro del odio, el fantasma sin alma del desamor, el fantasma negro de la guerra, el fantasma oscuro de la pobreza y la desesperación; los fantasmas mentirosos de la ambición que agitan diariamente ante nuestros ojos los dueños de este mundo de papel y tinta, de homenajes y denuestos, de hipocresía correcta, de poesía hundida en la basura, deseo con el alma que llegue la noche para visitar a mis queridos fantasmas de siempre, los que nunca se aprovecharon de mí, sino que me enriquecieron con sus susurros, sus quejidos de amor o de rabia, sus martillazos, sus gritos y sus olores tan diferentes que me adormecen y me llevan flotando hacia las utopías.
¡Pucha, si uno quisiera no despertar jamás!
Poema en prosa de Carlos V. Gutiérrez (Uruguay)
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