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“Para mí ya está atardeciendo y sé casi con certeza que voy a durar poco ya; por tanto tengo que decir a Cristo, que pasa por la vida de todo hombre disfrazado de pasajero y haciéndose el apurado, como los discípulos de Emmaús: “Quédate conmigo, Señor, porque ya anochece”.”
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Pasaje de: Castellani, Leonardo. “Psicología Humana.”

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lunes, octubre 01, 2012

Cúpulas con cielo azul - Domes in a blue sky







Todavía estoy a tiempo

Estoy a tiempo aún
de encontrar aquel sueño
el de los viejos días
el de los años nuevos.

estoy a tiempo aún
de explorarme las dudas
de quemar la cizaña
y alcanzar las alturas.

Estoy a tiempo aún
de encenderme la mecha
explotando en estrellas
y dejar una estela.

Estoy a tiempo aún
de agigantar mi mano
de mirarte a los ojos
y decir que te amo.

Estoy a tiempo aún
de sorber el minuto
y dejar que descienda
por mis venas el mundo.

Estoy a tiempo aún
en este mundo inerte
de llenarlo de esencia
y derrotar la muerte.

Carlos V. Gutiérrez (Uruguay) 
de su libro "Caleidoscopio" de la editorial Botella Al Mar.


jueves, septiembre 27, 2012

Una mirada, un poema




VERSOS PARA UN CAMINANTE

Y quedo aquí dudando
Entre tantas rarezas y certezas
¿He sido en mi vida fabricante 
de sueños y utopías egoístas
que de nada sirvieron, caminante?

Me quedo aquí sentado sobre mi sombra
Enredado en una mata de incertidumbres
¿Cuánta vida volátil nombré con mis palabras
cuánta esperanza escrita diseminé en el aire
y cuánta te creíste, caminante?

Sigo aquí esperando que la noche me acompañe
Envolviendo entre sus sombras mi sosiego
O más bien desasosiego en versos que ahora escribo
¿Por qué yo sigo esperando no se qué entre mis rimas
y tú, me has dejado solo en mis palabras, caminante?


Carlos V. Gutiérrez (Uruguay)

miércoles, septiembre 19, 2012

Colour of sadness - El color de la tristeza








EL COLOR DE LA TRISTEZA

Nunca pude saber el color de la tristeza
Si es negra como ciertas almas desalmadas
O amarilla como esas hojas que juegan en otoño
Si pudiera llegar a mezclarse con el rosado de los atardeceres
O estar presente en el rojo carmín de unos labios desgastados
Si tal vez tomara los tonos azules de las profundidades húmedas
O se volviera blanca inmaculada y sin detalles mayores como la nada
Me cuesta creer que la tristeza pueda ser verde como la esperanza
O ni siquiera gris pues ése es muchas veces el color de la poesía
Por eso creo que la tristeza se siente pero no se ve, pues no tiene color.

Carlos V. Gutiérrez (Uruguay)

lunes, septiembre 03, 2012

Botellas - Bottles





LIMPIEZA EN EL DESVAN

                                          Me miro en el espejo y veo
                                          los ríos que corren como años
                                          las nieves que suben a lo alto
                                          las rejas de la prisión perpetua.

                                          Revuelvo entre mis cosas y encuentro
                                          viejos sueños escritos con birome
                                          hojas añejas como versos viejos
                                          estilos varios del amor pasado.

                                         Yo soy ahora pero también fui antes
                                          y llevo cargando por el lado izquierdo
                                          algo llamado corazón y entonces
                                          era el lugar sagrado de las cosas.

                                          Por eso hoy me levanté temprano
                                          revisé mis archivos con esmero
                                          rompí todos mis recibos viejos
                                          y guardé mis cartas de amor perdidas.

Poema de Carlos V. Gutiérrez (Uruguay)

sábado, agosto 25, 2012

Fuera de alcance - Out of reach



(Note: iPad photography)


                                         
 LOS FANTASMAS

Apenas caída la noche, en aquella casa comenzaba la danza de los fantasmas, 
aquella de los que habían sido otrora sus habitantes.
Puertas que se golpeaban, martillazos, susurros, quejidos de amor o de rabia,
algún grito exasperado y el olor, ese olor inconfundible de los fantasmas.
Se asentaban en el sueño como moscardones impertinentes y no te abandonaban 
hasta las primeras claridades del día. 
Pero comencemos por dejar las cosas claras: la casa no era una casa clásica.
No tenía techos, ni ventanas, ni puertas, ni vestíbulos. Sólo sus ruidos.
Era una idea con forma de casa. 
Me había acostumbrado a ella cada mañana, entre mate y mate 
y hasta me contrariaba que a la alborada, desapareciera, como siempre sucedía.
Es triste vivir solo. 
Quiero decir solamente atado a la realidad de los días que se nos van, uno tras otro, 
como los peldaños de una escalera que alguna vez subimos y ahora bajamos. 
Pero, ¿hay algo mejor que una idea que se nos prende como un abrojo 
y nos ayuda a entibiar la soledad de las noches? 
¡Pucha, si hasta da rabia despertarse!
Uno, por ejemplo en esa casa podía toparse con el inocente Platero y sus orejas, 
o temblar como un niño con el profesor Moriarty, 
o volver a pescar en el río con Huckleberry Finn.
Podía volver a ver a los mansos abuelos jugando a las bochas en el Parque Rodó, 
a las abuelas con sus grandes anteojos siempre atentos, o sumergirse de lleno 
en los mares sin fin de Sabatini o Verne.
Era una casa de grandes variedades, de reflejos sin tiempo y de sabores sin fin.
Por eso, hoy, cuando veo que se agitan tantos fantasmas en la vida de la gente común: 
el fantasma banal del orgullo, el fantasma siniestro del odio, el fantasma sin alma del desamor, el fantasma negro de la guerra, el fantasma oscuro de la pobreza y la desesperación; los fantasmas mentirosos de la ambición que agitan diariamente ante nuestros ojos los dueños de este mundo de papel y tinta, de homenajes y denuestos, de hipocresía correcta, de poesía hundida en la basura, deseo con el alma que llegue la noche para visitar a mis queridos fantasmas de siempre, los que nunca se aprovecharon de mí, sino que me enriquecieron con sus susurros, sus quejidos de amor o de rabia, sus martillazos, sus gritos y sus olores tan diferentes que me adormecen y me llevan flotando hacia las utopías.
¡Pucha, si uno quisiera no despertar jamás! 
                   
Poema en prosa de Carlos V. Gutiérrez (Uruguay)

viernes, agosto 17, 2012

Portrait of a young man - Retrato de un hombre joven





C O N C I E N C I A
                                                                                        
                      Entra en mi cabeza por la noche,
                      me asalta, me acosa, me fatiga,
                      me desvela, me incomoda, me sacude,
                      me interrumpe los sueños, me asesina,
                      se adelanta a mi coartada, me adivina,
                      vacía en mi vacío su alcancía,
                      retuerce sin piedad mis compasiones,
                      vuelca en mis comodidades su desprecio,
                      me inunda en llanto mis paredes secas,
                      me interroga, me tortura, me deseca,
                      me aprisiona, me acorrala, me acomete,
                      se adueña y deshilvana todas mis verdades
                      y me abandona dejándome de ojos abiertos.

Poema de Carlos V. Gutierrez (Uruguay)